La Magia de las Runas

CAPITULO 21

LA TRAGEDIA DE LA REINA DIDO

Nadie negar puede, que la eterna MADRE-ESPACIO, tiene dos aspectos rivales: VENUS y ASTAROTH, HEVA y LILIT, SOPHIA ACHAMOTH. y SOPHIA PRUNIKOS.

Hablemos ahora de VENUS o mejor dijéramos de ASTAROTH, el aspecto negativo de la PRAKRITI, su antítesis tenebrosa en la naturaleza y en el hombre.

A través de los siglos, encontramos que la crueldad de KALI, inflamó el corazón de la REINA DIDO. No quiso COMPRENDER la infeliz Soberana, que esa pasión era contraria a la voluntad de los DIOSES SANTOS.

¡Oh DIDO! luz de ensueño delicioso, flor de mito encantador, tu admirable belleza canta la gracia de Hermanfrodito con lo aéreo de Atlanta; y de tu forma ambigua la evocada musa antigua un himno de fuego levanta.

Del ánfora en que está el viejo vino, ENEAS bebe sediento, FEBO arruga el entrecejo y JUNO arrugarlo debe, mas KALI ASTAROTH ríe como siempre y EROS su filtro deslíe en los cálices de HEBE.

Antes de conocer a ENEAS, el ilustre varón troyano, la desdichada Reina había sido requerida de amores, por IARBAS el Rey de Libla hombre valiente, que no soportaba las ofensas, terrible flechero que moraba con su gente de guerra cerca del desierto africano.

¡Pobre DIDO!... Qué terrible lucha íntima habría de sostener, entre su sagrado deber, el amor a su pueblo y la cruel herida de CUPIDO. Este último comenzó su labor destructora borrando insensiblemente de la memoria de la Soberana la imagen de Siqueo su primer esposo.

LILIT-ASTAROTH... ¡cuanto daño hiciste! Diosa del deseo y pasiones, madre de CUPIDO... la tempestad humana por ti mana sangre de sus corazones.

Diste al olvido ¡Oh Reina! el terrible juramento y hallaste en el camino de tu vida un troyano que pusiera en tu labio sediento nuevo aliento, bella copa y delicioso vino.

Y al llegar CUPIDO, en tu roja sangre, fiera, triple llama fue encendida y a la pasión sexual espantosa entregaste la vendimia de tu vida entre pámpanos de fuego.

Bella, a quien la suerte terrible ordenara martirizarse con tantas ternuras, recibió, de LUCIFER, una negra perla, rara para su diadema de locuras.

Y consultó la desdichada Reina a su hermana ANA y ambas recorrieron los altares de los diversos DIOSES en busca de presagios que favorecieran sus deseos.

Inmolaron víctimas a CERES, a FEBO APOLO, a DIONISOS y muy especialmente a JUNO, DIOSA de las mujeres que trabajan en la NOVENA ESFERA y que presiden las ceremonias nupciales justas y perfectas.

Muchas veces ¡Oh Dios!, se inclinó la trágica Reina sobre los flancos abiertos de las inocentes víctimas sacrificadas, inspeccionando sus entrañas palpitantes, pero una mujer enamorada y con la CONCIENCIA dormida, es claro que está siempre dispuesta a interpretar todos los signos en favor de su sueño.

Desde el cielo, JUNO la DIOSA de las mujeres INICIADAS presenciaba indignada los tenebrosos progresos que ASTAROTH-KALI, hacía en la pobre DIDO, mas todos sus reclamos y protestas fueron inútiles...

Consumida por la pasión se pasaba la infeliz soberana todas las noches en vela pensando exclusivamente en ENEAS.

El troyano reconstruye los muros de Cartago y trabaja en fortificar una ciudad extranjera, locamente enamorado.

¡Ah! si Mercurio el MENSAJERO DE LOS DIOSES no hubieran intervenido... Muy distinta hubiera sido la suerte de la pobre DIDO.

El épico paladín troyano debe marcharse para el Lacio y olvidar a quien le adora, tal es el mandato de JUPITER, Padre de los DIOSES y de los HOMBRES.

"¡No! tú no eres descendiente de Dárdano. Naciste helado y duro, en las ásperas cumbres del Cáucaso, y una tigresa de Hircania te crió en sus pechos, así exclama desesperada la despechada soberana.

Inútiles fueron todas sus quejas y lamentos... la desdichada novia no estuvo en AULIS, sacrificando a los DIOSES para invocar la destrucción de la ciudad de PRIAMO, no fue jamás aliada de los AQUEOS, ¿por qué, DIOS MIO... tenía que sufrir tanto esta infeliz?

La infortunada soberana transformada en esclava por el cruel dardo de la pasión sexual invoca la muerte.

Inútiles fueron sus ofrendas ante el altar de la DIOSA JUNO, la pasión animal no tiene repuesta de los DIOSES.

¡Ah! si las gentes supieran que el veneno de la pasión animal engaña la mente y el corazón...

La desgraciada Reina se creía enamorada, el dardo de CUPIDO se había clavado en su corazón, pero en el fondo ciertamente lo que tenía era una pasión.

Clama la desdichada en el altar de JUNO; de pronto ve que el agua lustral se ha vuelto negra como cilicio y el vino sagrado de la libación, rojo como sangre.

Terribles momentos... Sobre la solitaria cúpula del palacio, el buho de la muerte lanza su canto siniestro y sueña a veces viéndose caminar por un desierto sin límites, en busca de su adorado ENEAS o huyendo desesperada perseguida por las despiadadas FURIAS.

Y sin embargo, no ignoraba la infeliz los medios mágicos infalibles y maravillosos para olvidar la pasión bestial.

"Voy a decírtelo, para que tu me ayudes -dijo a su hermana Ana-, "Levantarás tina gran pira, en la sala grande del palacio que da frente al mar, y sobre ella pondré y quemaré los recuerdos de ENEAS; incluso aquella su espada, claveteada de oro, que me ofreció el impío, como presente de nuestras nupcias que no han llegado a realizarse'".

Desgraciadamente la apasionada soberana, en vez de quemar en la pira funeraria los recuerdos del Ilustre varón troyano, resuelve inmolarse a sí misma entre el fuego que flamea.

Ciñe sus sienes reales con las sagradas cintas de las víctimas destinadas al sacrificio, y de pie sobre la pira fúnebre, toma por testigo a los cien Dioses, al EREBO, al CAOS y a HEKATE el tercer aspecto de la DIVINA MADRE ESPACIO.

Ella, la desafortunada soberana, que hubiera podido utilizar los efectos mágicos de las hierbas LUNARES; utilizarlas como combustible para incinerar recuerdos, pasiones y malos pensamientos, desea con violencia arder en la pira de la muerte.

Ruega al SOL, clama JUNO, invoca a las FURIAS de la venganza, comete el error de, maldecir a ENEAS y por último se atraviesa el corazón con la espada del TROYANO. Su hermana la encontró ya ardiendo entre el fuego, así murió la reina DIDO.

 

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